lunes, noviembre 12, 2007

El tren que dejamos

ABandonando el anden, al parar el metro
miriadas de gente empujan para salir
y algunos, impacientes, esperamos que el metro
no salga veloz
traqueteando, y serpenteando, se abalanza raudo contra un tunel oscuro
balanceando, y acelerando, franjas oscuras y claras, por el ventanal
nos llevan veloces por la ciudad
y se repite la misma escena
un violinista sube al vagon
y mientras toca una melodia triste
la gente le ignora, sin compasion
traqueteando, y serpentenado, el metro se mueve como un gusano
oscilando y casi gritando, las luces que brillan en la oscuridad
nos sacude la frenada una vez mas
y se repite la misma escena
con menos gente, esa es la verdad
como se nota que nos acercamos
a la ultima parada de su recorrido
siseando rompiendo silencios, a toda pastilla en la oscuridad
sigue el traqueteo, que agita al pasaje, con sacudidas de fatalidad
parandose al fin, llegue a destino
y la gente, ya poca, se dirige a la salida
mientras el violinista guarda su estuche
recoge su gorra en total soledad
y ya solo nos quedan los pasos de todos
que se van alejando, el tren queda atras
al salir a la calle, casi no hay trafico
y los semaforos refuljen en la negra ciudad
y un rapero cubano, se oye a lo lejos
gritando enfurecido, por tanta miseria
traqueteando, serpenteando de nuevo
el tren que dejamos se escucha parir
y lo imagino de nuevo a todo trapo, entre los tuneles bajo mis pies
buscando pasaje de nuevo, a quien transportar
algunos ni siquiera saben, donde bajaran

1 comentario:

miles dijo...

me enamoras gato callejero. qué fuerza desprende cada verso.
observas la vida, lo cotidiano, que esconde tantos secretos, que apenas percibimos, lo olvidamos y tú lo reflejas, tú nos lo recuerdas.

Bienvenido, ahora estás en El Tejado del Gato, ponte comodo y espero que disfrutes de la visita